El amor llega sin avisar en el momento y el lugar menos esperado, también a la edad menos impensada. No hay lugar, no hay edad y no hay momento para sentir algo especial por otra persona. El tiempo y el destino son un laberinto donde nos perdemos y nos encontramos en cada momento. Hombres y mujeres muy mayores que se encuentran y enamoran después de haber tenido otras relaciones, y que ahora en el ocaso de sus vidas encontraron el verdadero amor. Mujeres jóvenes que encuentran en hombres mayores algo más que la protección económica y paternal. Y hombres jóvenes que ven en mujeres de mayor edad el verdadero amor de sus vidas. Hay casos también que no podemos ignorar de amor entre hombres hacia otros hombres y de mujeres con mujeres, y esto también es amor.

Sin incontables los ejemplos que se pueden dar de parejas, consideradas desparejas por el común de la gente que tiene un criterio muy cerrado sobre las relaciones humanas. Pretender evitar que el amor se presente en nuestras vidas es como querer controlar nuestros sueños. Soñamos lo que la mente libera y no lo podemos controlar, lo mismo sucede con el amor se presenta y no lo podemos ignorar.

Podemos ocultarlo hacia los demás, pero nuestra mirada hacia el ser amado nos delata y así lo expresa la cantante hispano-argentina Lolita Torres cuando interpreta la letra de “No me mires”.

Hay un estado de confusión que se puede dar cuando el cliente con una escort femenina considera que la comunión sexual también puede ser amor. Hay una confesión culposa que hace el hombre, como si fuera un pecado tremendo cuando dice; “Me enamore de una escort”, como si eso estuviera prohibido.

Hay casos de escorts en Oviedo ,que siguen en la actividad de prestadoras de acompañamientos sexuales – que formaron pareja con uno de sus habituales clientes, y en otros casos abandonan la actividad por la misma causa. Estas escorts sienten y viven como todo ser humano normal y el motivo que desarrollen una actividad especial no las excluye que se puedan enamorar.

Muchos clientes primero resisten este enamoramiento por los prejuicios sociales de la condición de la escort, pero llegado el caso priorizan al amor por sobre cualquier otra condición.

En los primeros momentos el amor por una escort  se presenta como una satisfacción de sexualidad plena, después como una necesidad de saber más sobre ella, mas tarde el no poder estar sin hablarle o verla, es como en cualquier otro proceso amoroso, hasta reconocer que evidentemente el sentimiento es más profundo y ya no importa el qué dirán de los demás. Cuando el amor domina nuestras vidas ya no hay barreras ni objeciones y el vivirlo intensamente es lo fundamental.